- PÚBLICO: General
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Antes de iniciar una campaña militar contra la rebelión de Félix Díaz, el general Jesús Agustín Castro, que había ocupado el cargo de secretario de Guerra y Marina, envió un manifiesto a los habitantes de los estados de Puebla, Veracruz, Tlaxcala y Oaxaca, planteando su idea para pacificar esa región:
"Convencido de que sin la justicia, la pacificación del país será imposible, me esforzaré para que mis actos, aún los más insignificantes, lleven el sello de la más pura equidad. A los rebeldes de buena fe, a aquellos que se hallan en armas porque sufrieron el ultraje de militares secundarios y poco escrupulosos o bien porque han interpretado erróneamente algunos hechos políticos, procuraré atraerlos por medios pacíficos; a los bandoleros, perseguiré sin tregua ni cuartel, hasta imponerles el castigo que merecen por sus crímenes sin nombre…"
Castro anunció que los rebeldes que se rindieran gozarían de amplias garantías concedidas por la amnistía gubernamental, exceptuando a los bandoleros y delincuentes, quienes serían enviados a prisión para ser juzgados. A pesar de esta oferta, los rebeldes de esa región continuaron levantados en armas hasta 1920.